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LAS POBLACIONES DE GOTAS OBTENIDAS Y SU INFLUENCIA EN LOS TRATAMIENTOS

La cobertura necesaria

Para combatir una determinada plaga  se utiliza lo que se conoce como “formulación”, que está formulada por:

  • Una mezcla de una o varias materias activas que son las que proporcionan básicamente su capacidad fitosanitaria.
  • Unidas a otras, que son inertes o que actúan como adyuvantes, de naturaleza diferente en función de las propiedades fisicoquímicas de los componentes.

El  contenido de las materias activas se expresa normalmente en términos de porcentaje (%) para los productos sólidos y en gramos/litro (g/L) para los líquidos.

Cada tipo de formulación requiere una técnica de fabricación diferente en la que se incluye la adición de adyuvantes, algunos necesarios y otros facultativitos. Entre ellos:

  • Los solventes permiten solubilizar la materia activa;
  • Los dispersantes evitan el agrupamiento de las partículas.
  • Los emulsionantes, surfactantes y mojantes actúan sobre la tensión superficial para mejorar el contacto de la gota sobre el vegetal o el insecto.
  • Los antiespumantes sirven para que no se forme espuma durante la preparación o la agitación del caldo

Las materias activas se pueden agrupar por familias según su forma de actuación. El conocimiento de algunos de los aspectos  más significativos de su comportamiento sobre la planta, o en relación con el parásito que se desea combatir, resulta útil para actuar en el momento de la aplicación.

Así, los herbicidas pueden ser de acción radicular o de acción foliar.

Los primeros llegan a la planta desde el suelo mientras que lo segundos son absorbidos por los tallos y las hojas.

Dentro de los que actúan desde el suelo se pueden establecer  dos grupos:

  • Los que son absorbidos por las raíces de las plantas ya nacidas.
  • Los que impiden la germinación de las semillas de las malas hierbas.

En uno y en otro caso la aplicación debe ir dirigida al suelo y se aconseja utilizar gota relativamente gruesa para que es absorbido por este.

Los que llegan a la planta por el follaje pueden actuar como:

  • Sistemáticos, que son absorbidos  por la planta y se desplazan hasta destruirla por su sistema de vasos circulatorios .
  • Por contacto, para lo que es muy importante la cobertura de las zonas de crecimiento.

Para lo primeros se recomienda generalmente gotas gruesas, ya que el factor clave que marca su eficiencia es la dosis de materia activa recibida por la planta, o bien mejor toda la planta (sistémicos ascendentes), mientras que en los de acción por contacto interesa la gota fina para lograr una buena cobertura superficial.

Los fungicidas pueden actuar como:

  • Sistémicos, si son absorbidos por la planta para establecer la barrera de protección.
  • Por contacto, que deben de cubrir la superficie atacada con buena cobertura, lo que exige el empleo de gota muy fina.

Con independencia de la forma de moverse en la planta también se puede distinguir los fungicidas con efecto preventivo, que debe de aplicarse antes de que se difunda el parásito, de los fungicidas de efecto curativo, que llega a actuar un vez infectada la planta.

Los insecticidas actúan:

  • Directamente sobre el parásito
  • Indirectamente si resulta absorbido por la planta que actúa como intermediario.

En lo insectos la acción del producto ocasiona una alteración del sistema nervioso que produce su muerte, alcanzando al insecto por contacto directo (penetración a través de la cutícula), ingestión, cuando le llega por la vía bucal, o inhalación, cuando lo hace por vía respiratoria.

La pulverización de los productos insecticidas debe de dirigirse a la zona por la que e mueva el insecto, teniendo en cuenta su movilidad.

Normalmente se utilizan gotas o partícula de tamaño medio, capaces de proporcionar la dosis letal al parásito, sin que sea necesaria una cobertura muy intensa, ya que el insecto tiene una cierta movilidad que favorece su contaminación.

Sobre esta base, que deberá completarse con la información que suministra el fabricante de fitosanitario considerado, las recomendaciones de ámbito general sobre tamaño de gotas más adecuado y cubertura necesaria, se puede resumir como sigue:

 

Producto

Cobertura

(gotas7cm2)

Tamaño de la gota

(µm)

Herbicida

Preemergencia

20-30

300-400

Plántula

30-40

150-250

Planta (contacto)

50-70

150-250

Planta (sistémico)

30-40

150-250

 

Producto

Cobertura

(gotas7cm2)

Tamaño de la gota (µm)

Insecticida

Contacto

40-50

100-200

Sistémico

20-30

200-300

Fungicida

Contacto

50-70

100-200

Sistémico

30-40

200-300

 

Con estas referencia y conociendo el Índice de Área Foliar (LAI) del cultivo, o de la superficie en la que se mueve la plaga que se desea combatir, quedaría definido el volumen de caldo que se debe de aplicar.

 Caracterización de las poblaciones de gotas

El principal inconveniente es una consecuencia de la falta de uniformidad de las gotas pulverizadas, cualquiera que sea la técnica que se utilice. También hay que contar  con las condiciones atmosféricas (principalmente la temperatura ambiente y la humedad relativa), sobre la evaporación de las gotas, que en condiciones desfavorable desaparecerían antes de llegar a su objetivo, perdiendo totalmente su eficacia.

Cualquiera que sea la técnica utilizada para romper un líquido en gotas, la población de gotas resultante tiene unas particularidades que la diferencian de lo que se conoce como distribución "normal". En una población de personas les habrá altas y bajas, pero el mayor número corresponderá a personas de tipo medio; esto es lo que se denomina distribución normal.

En las gotas de una población predominan las gotas pequeñas frente a las grandes, pero la suma del líquido que se llevan las gotas pequeñas es mucho menor que el que contienen muy pocas gotas grandes, y esto afecta sustancialmente a los tratamientos.

Cada técnica de pulverización utilizada permite conseguir una población de gotas en un intervalo de diámetros mayor o menor.

Esta característica la hace particularmente adecuada para determinado tipos de tratamientos.

Para estudiar poblaciones de individuos se recurre a parámetros que los caracterizan. Así, están la media, la varianza, la moda, la mediana, etc. En las poblaciones de gota se pueden utilizar diferentes valores medios: el diámetro medio aritmética de todas las gotas de la población (dm), el volumen medio de las gotas formadas y  el diámetro correspondiente a esta gota de volumen medio (dv).

A partir del conocimiento del diámetro de la gota de volumen medio se puede calcular el número  de gotas por litro de producto pulverizado utilizando la expresión matemática:

n= (1,9x1015)/dv3

Lo cual hace posible calcular el volumen de caldo necesario para una determinada aplicación, aunque deberá de corregirse en función del grado de uniformidad de la población de gotas considerada.

Sin embargo, ninguno de estos parámetros estadísticos sirve para caracterizar correctamente las poblaciones de gotas y esto ha obligado a buscar alternativas,  como el diámetro medio volumen/superficie (dv/s)1, también conocido como d3/2, que es el diámetro de la esfera que tiene igual relación entre su volumen y la superficie que cubre el vegetal (puede considerarse la de su círculo máximo) que el conjunto de la población de gotas formadas. El 90 % de las gotas tienen menor diámetro que el de esa gota tipo y contienen algo más del 35% del líquido pulverizado.

Utilizando este parámetro estadístico se puede calcular la superficie cubierta por litro de producto:

S(en m2)= 1500/dv3(expresado en µm)

Utilizando este diámetro medio volumen/superficie (dv/s) y los diámetros de las gotas mayor o menor producidas, se puede caracterizar una población y, con ella, el equipo recomendable según los objetivos del tratamiento programado.

Una pulverización será más homogénea cuanto más próximos estén los valores dm, dv y dv/s; y esto es lo que se pretenderá siempre que se desea llegar a bajas dosis de producto por hectárea.

Actualmente se ha generalizado el empleo de los denominados NMD y VMD, para la caracterización de las poblaciones de gotas obtenidas por pulverización, en alternativa los indicados de dm, dv y dv/s.

El diámetro de la mediana volumétrica (VMD) corresponde al de la gota que separa la población en dos mitades con iguales cantidades de líquidos, de las cuales, las de mayor tamaño, son muchas menos en número. El diámetro de la mediana numérica (NMD) es el de gota que separa la población en dos mitades numéricamente iguales, aunque con volúmenes de líquido muy diferentes.

La medida volumétrica es la que ahora utilizan lo fabricantes de boquillas para informar sobre un determinado espectro de pulverización indicando el procedimiento que se ha utilizado para su determinación (medidas indirectas mediante láser).

La relación entre los diámetros VMD/ NMD, que se denomina “SPAN”, permite evaluar la homogeneidad de la población, de manera que cuanto más de aproxima a 1 la población es más homogénea.

Esta caracterización suele ir unida a la indicación del porcentaje de líquido que sale pulverizado en gotas de menos de 100 y de 200 µm, que son las más expuestas a la deriva.

La relación entre el diámetro correspondiente a la mediana en volumen (VMD), que es aproximadamente 1.2 veces el diámetro medio volumen/superficie (dv/s), y el diámetro correspondiente a la mediana en número de la gotas (NMD), puede utilizarse también para caracterizar la uniformidad de distribución.

Un sistema de pulverización que consiga mayor igualdad entre las gotas evitará que muy pocas gotas grandes se lleven la mayor cantidad del producto. De aquí que la  formación de poblaciones de gotas de diámetro controlado sea la característica fundamental para poder trabajar con muy bajos volúmenes de líquido por hectárea.

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