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PULVERIZACIÓN EN CULTIVOS BAJOS Y ESCASO DESARROLLO FOLIAR PULVERIZADORES HIDRÁULICOS (II)

COMPONENTES ESENCIALES DE UN PULVERIZADOR HIDRÁULICO


Cualquier pulverizador hidráulico, debe de disponer, además de unas boquillas apropiadas, de:

• Una bomba capaz de impulsar el líquido a presión.

•  Un depósito, que contenga el caldo

• Una grifería para la apertura y cierre de la pulverización, que incorpore un sistema de regulación de presión/caudal.

• Unas conducciones, con sus filtros, que lleven el líquido del depósito hasta las boquillas.

•  Unos elementos auxiliares que hacen posible el funcionamiento equilibrado del pulverizador.

 

El conjunto de elementos que compone el sistema hidráulico del pulverizador están unidos en un circuito que se inicia en el depósito, continuando por la bomba, que se encarga de impulsar el líquido procedente del depósito, llegando a la grifería, donde generalmente se produce una bifurcación, de manera que una parte del líquido retorna al depósito, ayudando a mantener la homogeneidad del caldo contenido en el depósito, y la otra es conducida hasta las boquillas donde resulta pulverizada. En este recorrido, las partículas contenidas en el líquido, que por su tamaño pueden dar lugar a la obstrucción de las boquillas, o a dañar alguno de los componentes integrados en el circuito, son retenidas por filtros situados a la salida del depósito y en las conducciones que comunican la bomba con las boquillas.

Las características esenciales de cada uno de estos componentes son:

 

Bomba

• Deben de ser volumétricas, o sea, que su caudal es independiente, dentro de ciertos límites, de la presión que actúe en el sistema, así como de la densidad y de la viscosidad del líquido utilizado.

• Debe aportar caudal suficiente para alimentar a las boquillas y para el "retorno" al depósito, necesario para la agitación del caldo (mezcla de la materia activa y del diluyente). El retorno necesario se puede estimar en el 5% del volumen del depósito expresado en litros/minuto. (Un depósito de 500 litros exigiría un retorno mínimo de 25 L/min).

 

Las bombas de pistón-membrana, por su menor coste, ausencia de averías costosas y suficiente fiabilidad, son recomendables en equipos pequeños y medianos, proporcionando las presiones de trabajo que las boquillas necesitan en la pulverización hidráulica sobre cultivos bajos. El punto clave para conseguir un funcionamiento fiable es la calidad de las membranas, que hay que renovar periódicamente.

 

Sistema de amortiguación

Tanto las bombas de pistón como las de pistón-membrana, no impulsan un caudal de líquido continuo, sino que está influido por las emboladas, lo que puede afectar la uniformidad de la pulverización (presión oscilante en el sistema); son especialmente sensibles a la irregularidad las bombas de pocos cuerpos. Para evitarlo se utiliza un sistema de amortiguación de membrana que elimina en una gran parte los efectos de las emboladas, ajustados de acuerdo con las instrucciones del fabricante

 

Depósito

• Debe de ser de material plástico y llevar marcas de nivel sobre zonas traslúcidas o indicadores mecánicos de flotador con marcador sobre el depósito.

• La boca de llenado debe ser amplia, provista de un colador para retener las partículas grandes que puedan entorpecer el buen funcionamiento del equipo.

• La tapa debe de realizar el cierre estanco del depósito, por lo que tiene que llevar una válvula para que entre el aire en el depósito a medida que se vacía éste.

• La válvula de desagüe, que a la vez sirve para cerrar la salida del líquido contenido en el depósito, se debe de poder accionar a distancia sin riesgo de salpicaduras para el utilizador.

 

Elementos complementarios 

• Es obligatoria la presencia de un depósito auxiliar que contengan agua limpia para uso del operario.

• Para facilitar la realización de la mezcla se recomienda la utilización mezcladores-incorporadores que permiten incorporar con seguridad y precisión productos fitosanitarios en forma líquida o sólida.

 

Grifería y el sistema de regulación

Se denomina grifería al conjunto de válvulas que permiten abrir y cerrar el paso del líquido hacia las boquillas que van a realizar la pulverización. En la grifería se incluye el manómetro y el sistema de regulación, que asegura la llegada del caudal de líquido que se precisa en las boquillas.

• Debe de ser visible y accionable desde el puesto de conducción.

• Las normas de seguridad impiden que las conducciones, o elementos que contengan fitosanitarios o fluidos a presión, se sitúen en el interior de la cabina de conducción.

El manómetro permite conocer las características de la pulverización y el buen estado del equipo durante la aplicación.

Debe de disponer de:

• Una escala apropiada para el campo de presiones de trabajo habituales (1 a 5 bar en pulverizadores hidráulicos y hasta 30 bar o más en aplicaciones especiales con lanza)

• El tamaño (diámetro) de la escala del manómetro debe de ser lo suficiente para que pueda hacerse la lectura a distancia desde el puesto de conducción.

El sistema de regulación debe conseguir que llegue a las boquillas una cantidad de líquido en condiciones tales que alcance la superficie tratada de manera uniforme. El primer inconveniente que puede aparecer es la variación de la velocidad del vehículo que realiza la pulverización, por lo que hay que distinguir dos tipos de sistemas de regulación:

• Los que mantienen el caudal constante, lo que asegura un volumen de aplicación uniforme siempre que la velocidad de avance del equipo sea constante. (D.P.C. Distribución a presión constante).

•Los que modifican el caudal que sale por las boquillas para ajustarlo a la velocidad de avance del tractor, lo que asegura un volumen de aplicación uniforme incluso con variaciones en la velocidad de avance del equipo de aplicación.

Esto hace aconsejable el empleo de sistemas de regulación con proporcionalidad al avance, que son los que establece la normativa de seguridad aplicable en el conjunto de los países de la Unión Europea.

 

Sistema de tuberías

• Es recomendable que las tuberías de alimentación de todos los tramos tengan un recorrido similar (las pérdidas de carga serán igual es para todas), y que la alimentación de un tramo se haga lo más centrada posible, con lo cual las diferencias entre las boquillas extremas serán menores.

• Las canalizaciones pueden ser de material rígido y también de material más o menos flexibles. En este último caso precisan collares especiales para cada toma de boquilla, que además deben fijarse al soporte de la canalización.

 

Portaboquillas y alargaderas

• El montaje de los portaboquillas en las conducciones permite la conexión de varias boquillas que puedan actuar simultáneamente o alternativamente, lo cual reduce el tiempo de preparación cuando se tienen que dar tratamientos con volúmenes diferentes, o en el momento que se desea sustituir una boquilla que se obstruye o deteriora.

• En los equipos para tratar cultivos bajos con elevado desarrollo foliar, que dificultan la penetración del producto cuando la pulverización se realiza desde arriba, como es el caso del algodón o del tabaco, se utilizan unas alargaderas portaboquillas ("droplegs"), articuladas en su inserción en la conducción horizontal, que permiten situar las boquillas de manera que la pulverización se realice de abajo a arriba sobre el cultivo.
Esto obliga a situar los elementos a una distancia apropiada en función de las líneas del cultivo.

 

Dispositivos antigoteo

Delante de cada boquilla es necesario montar un sistema antigoteo, que cierre las salidas cuando la presión en las conducciones desciende y queda limitada a la residual que dan las conducciones cuando se cierra la grifería.

 

Filtros

Los filtros se encargan de retener las partículas y las impurezas que pueden contener el caldo de pulverización, ya que estas pueden producir obstrucciones en el circuito, especialmente en las boquillas, o causar desgastes en las bombas.

La filtración resulta más eficaz si se realiza en cuatro etapas: llenado, aspiración, impulsión y boquillas. Normalmente se utilizan superficies filtrantes de malla utilizando materiales de acero inoxidable o de poliamida.

 

PULVERIZADORES MANUALES  (de mochila)

Una parte importante de las aplicaciones de productos fitosanitarios en el cultivo intensivos en pequeñas parcelas se realiza con equipos de mochila, especialmente en los semilleros y pequeñas explotaciones. Su simplicidad, bajo coste, fácil manutención y versatilidad, los hacen imprescindibles para la aplicación de productos fitosanitarios sobre áreas reducidas.

Estos equipos utilizan generalmente la pulverización hidráulica o por presión de líquido, con una o varias boquillas montadas en el extremo de una lanza que se sostiene y se orienta por la mano del operador.

Para impulsar el líquido contenido en el depósito se utilizan bombas de membrana (diafragma), que son accionadas directamente por la persona que lo maneja, aunque a veces se utiliza una fuente de energía complementaria, como puede ser un motor eléctrico alimentado por baterías, o un pequeño motor de gasolina (presión retenida).

En otras ocasiones la bomba se sustituye por un recipiente con gas a presión, equipos de "presión previa" con depósito hermético, que es el que se encarga de impulsar el líquido por las conducciones hasta llegar a la boquilla.

Al igual que en los equipos motorizados, los elementos básicos que constituyen los pulverizadores de mochila son:

• Depósito.

• Bomba para la impulsión del líquido

• Válvula de control de pulverización

• Regulador de presión integrado, que mantenga constante la presión de pulverización.

• Lanza con boquilla.

• Filtros.

• Palanca de accionamiento.

En los equipos de presión retenida la bomba se sustituye por un sistema que permite bombear aire a presión en el interior del depósito, o bien en una cámara que se comunica con este. En otros casos se utiliza una botella de gas que actúa como compresor.

 

Utilización de los equipos de mochila

El trabajo con un equipo de mochila exige accionar de manera continua la placa que impulsa la bomba, a la vez que caminar y dirigir la lanza con la boquilla a la zona de tratamiento.

• La energía necesaria para accionar la bomba aumenta considerablemente el esfuerzo físico de la persona que lo maneja, por lo que no se recomienda trabajar con presiones que superen los 3 bar (1 bar equivale aproximadamente a la presión atmosférica), aunque se fabrican bombas de pistón (embolo), que permiten trabajar hasta 7 bar.

•  Cuando se necesita trabajar con alta presión utilizando equipos manuales, resulta conveniente recurrir a los de presión previa con bombona de gas a presión.

• Su capacidad de trabajo está relacionada con la velocidad de avance de la persona que lo lleva, que habitualmente se encuentra entre 40 y 80 m/min (2.4 a 4.8 km/h)

 

Características esenciales 

Se recomienda que los pulverizadores de mochila cumplan con los siguientes requisitos técnicos de diseño, que conviene tener en cuenta cuando se decide su adquisición:

Así, el depósito:

• No debe sobrepasar los 15 litros de capacidad máxima y no deberá presentar fugas aunque esté tumbado en el suelo;

• La forma del depósito se debe de adaptar para el mejor confort del operador;

• debe de tener una boca suficientemente ancha para facilitar su llenado con un cubo;

• deberá incorporar una tapa con válvula para prevenir posibles vertidos de productos cuando el equipo se inclina o queda invertido;

• deberá disponer de un dispositivo, en la parte baja, para facilitar el vaciado del líquido cuando se finaliza una aplicación;

• Asimismo, en la parte inferior del depósito se deberá incorporar un filtro, con el objetivo de filtrar la suciedad, de fácil sustitución y limpieza;

 

En el sistema de impulsión del líquido:

• La bomba de presión debe de diseñarse como desmontable y estar integrada en el depósito del pulverizador, proporcionando un caudal de 90 L/h a la presión de 3 bar, con una tasa bombeo nunca superior a 30 emboladas/minuto;

• La forma del mecanismo de la bomba no deberá permitir fugas, cualquiera que sea la posición del depósito;

• La cámara de compensación deberá presentar una capacidad como mínimo de 10 veces la capacidad de la bomba.

• La palanca de accionamiento de la bomba deberá de ser fácilmente cambiada de posición de trabajo (derecha hacia la izquierda o al revés), adaptándose ergonómicamente al usuario;

 

Respecto a la lanza y las conducciones:

• La lanza de pulverización debe de incorporar una válvula de control de fácil manejo, siendo compatible con otras extensiones que se quiera añadir;

• En el extremo de la lanza habrá un portaboquillas con filtro compatible con diferentes tipos de boquillas;

• Los conectores de las mangueras deberán ser del tipo recuperable cuando estas cambien;

• es recomendable que en la lanza de pulverización lleve una válvula reguladora de presión con manómetro; el manómetro deberá mostrar la presión incluso cuando el pulverizador no esté en régimen de trabajo;

 

Como elementos complementarios:

• El pulverizador deberá presentar un dispositivo para sujetar la lanza y proteger la boquilla cuando la misma no esté siendo utilizada;

• Todas las correas deben ser fácilmente ajustables, de un material que no absorba el producto químico y suficientemente anchas para la mayor comodidad del operador;

• para el mantenimiento, cada pulverizador deberá acompañar un pequeño paquete que contenga boquilla, cepillos de limpieza y otras cosas que haga falta para ello;

• Todo pulverizador deberá ser de fácil mantenimiento y reparación, de calibración fácil y la durabilidad deberá ser como mínimo de 500 horas de operación y soportar la prueba de "caída" del ensayo normalizado (el depósito lleno de agua se deja caer desde cierta altura para verificar su resistencia mecánica).

 

CALIBRACIÓN DE PULVERIZADORES HIDRÁULICOS MOTORIZADOS

Antes de iniciar cualquier tratamiento hay que proceder a la calibración precisa del equipo que variará en función del cultivo, del tipo de producto que se tenga que aplicar y de las condiciones agronómicas y meteorológicas del momento de la aplicación.

Antes de comenzar la campaña de tratamientos hay que hacer un control previo consistente en:

• Engrase de los diferentes elementos y cambios de aceite recomendados por el fabricante.

• Desmontaje y limpieza de filtros.

• Enjuagado total impulsando agua por las conducciones, al menos un tercio del volumen del depósito, antes de colocar las boquillas.

• Posteriormente colocar las boquillas y verificar el comportamiento del conjunto, especialmente en lo relativo a boquillas y dispositivos antigoteo.

Después de esto se puede pasar a la calibración, la cual deberá hacerse utilizando exclusivamente agua, antes de añadir la dosis de producto.

Seguir las instrucciones de la etiqueta del producto fitosanitario para elegir tanto el volumen como la finura de pulverización (tipo de boquillas y presión de trabajo).

Para la elección del volumen y la finura de pulverización recomendables, pueden darse unas reglas de utilización generalizada. El volumen depende básicamente del desarrollo foliar del cultivo y de las zonas del mismo en las que se realice el tratamiento.

De manera general, en la pulverización hidráulica no es aconsejable bajar de 100-150 L/ha, pero tampoco mejora la aplicación utilizando más de 400- 500 L/ha, incluso en cultivos con gran desarrollo foliar.

Para los productos de utilización más frecuente pueden darse como recomendaciones orientativas las siguientes:

•Tratamientos con suelo desnudo con herbicidas residuales parece suficientes de 20 a 40 impactos/cm².

Se recomienda haber realizado previamente la preparación del suelo de manera que no presente demasiado terroncillo, en cuyo caso se necesitaría aumentar el volumen de caldo aplicado (400 - 500 L/ha).

• Tratamientos postemergencia con productos de contacto de escasa persistencia: herbicidas o insecticidas, suelen necesitarse de 50 a 70 imp./cm2.

• Para los fungicidas, empleados sobre plantas con abundante vegetación, se aconseja utilizar una pulverización con gota muy fina.

• Para aplicar productos sistémicos, que la savia se encarga de transportar, el número de impactos necesarios se puede reducir de manera considerable, con tal que la dosis que recibe la planta sea suficiente; generalmente solo precisan de 20 a 30 impactos/cm2.

A veces para aplicar insecticidas y fungicidas sobre algodón, el tabaco y otros cultivos bajos de elevado desarrollo foliar se aumenta el volumen hasta 800 - 1000 L/ha, a la vez que la presión de trabajo, pensando que de esta manera se mejora la penetración.

El aumento del volumen provoca una reducción de la capacidad de trabajo, y no siempre se consiguen los resultados deseados con el tratamiento. Para estos casos es más aconsejable cambiar la posición relativa de las boquillas respecto al cultivo de manera que la pulverización se realice lateralmente o desde abajo, utilizando prolongadores ("droplegs").

En los portaboquillas hay que instalar preferentemente boquillas cónicas y trabajar a presiones inferiores a 10 bar.

Una alternativa interesante, especialmente aplicables para controlar plagas y enfermedades sobre el cultivo con elevado desarrollo foliar, es el empleo de sistemas de aire junto con la pulverización hidráulica.

Las tablas de boquillas, suministradas por cada fabricante, proporcionan una información completa sobre las características de la pulverización de cada modelo (perfil de distribución y población de gotas producida), así como unas recomendaciones en función del tipo de tratamiento. La norma española UNE 68 082, que se corresponde con la Norma francesa NF U 26-105, da unas recomendaciones de tipo general para seleccionar el tipo de boquilla más apropiado en función de las características de la aplicación.

En el caso de duda utilizar pulverización de finura media recurriendo a la información que proporcionan los fabricantes de boquillas.

Una vez elegido el volumen de aplicación y el tipo y tamaño de la boquilla se debe proceder a ajustar los parámetros básicos de la pulverización en función de los objetivos.

• La velocidad de avance, normalmente comprendida entre 5 y 8km/h, debe elegirse en función del estado del campo y de desarrollo del cultivo, procediendo a su verificación haciendo circular el tractor, en las condiciones de trabajo sobre una distancia conocida y midiendo a la vez el tiempo empleando en el recorrido.

• A partir de la velocidad real de trabajo hay que seleccionar la boquilla apropiada utilizando las tablas proporcionadas por el fabricante y, seguidamente, una vez montadas las boquillas en el pulverizador y regulado de manera que la presión de trabajo se a la apropiada, comprobar, recogiendo en un recipiente el líquido pulverizado por cada boquilla, que se corresponde con el valor calculado.

 

Tipo de boquilla

Abanico

Abanico 110º

Cónica 80º

Deflectoras

Varias salidas

Espaciamineto (m)

0,33-0,50

0,33-0,50

0,33-0,50

1-3

-

 

Tipo de aplicación

 

 

 

 

 

Herbicida postemergencia

*****

 

 

 

 

Herbicida preemergencia

****

**

 

**

*

Fungicida e insecticida

****

 

 

 

 

Abonos en solución suelo desnudo

****

**

 

**

*

Abonos en solución vegetación

••

•***

 

*

***

Abonos en suspensión

 

 

 

***

 

Herbicidas no selectivos

**•**•

**

 

**

 

Es recomendable hacer una repetición de la medida y calcular el valor medio.

• En el caso de que el caudal de una boquilla no se corresponda con el deseado significará que se encuentra desgastada (mayor caudal) y habrá que sustituirla.

• Si el caudal de todas las boquillas difiere, en más o en menos, del previsto se puede modificar la presión de trabajo, disminuyéndola o aumentándola, hasta conseguir el volumen previsto. Esta variación de presión debe hacerse solamente dentro de los límites establecidos, ya que variaciones mayores afectan a la finura de la pulverización.

• Durante el tratamiento se deben mantener constante la velocidad de trabajo así como la presión, lo cual exige la lectura frecuente del manómetro. También hay que observar la pulverización de las boquillas por si se produce alguna obstrucción.

• Las boquillas obstruidas se deben sustituir por otras equivalentes y proceder a su limpieza, al finalizar el trabajo, con cepillos apropiados o utilizando aire a presión. Nunca se debe limpiar una boquilla soplando con la boca o utilizando la punta de un elemento duro (navaja, alambre, etc.).

Además de lo ya indicado hay que considerar la influencia de los factores atmosféricos (viento, temperatura y humedad relativa) en la eficacia de los tratamientos, especialmente relacionado con el comportamiento de las gotas y de la materia activa que se aplica.

En este sentido no se deben hacer aplicaciones con velocidades de viento que superen los 15 km/h, y en el caso de que la aplicación sea imprescindible hay que hacerlo utilizando una pulverización muy gruesa, o boquillas especiales de muy baja deriva.

Con una atmósfera muy seca el riesgo de evaporación de las gotas aumenta y la sensibilidad de las plantas se reduce en algunos productos como los herbicidas de contacto.

Esto hace recomendable realizar las aplicaciones por la mañana después de que se evapora el rocío.

Se desaconsejan los tratamientos sobre el follaje húmedo (lluvia, riego o rocío) como consecuencia de las pérdidas de depósito que se producirán por goteo. Esto no tiene consecuencias desfavorables para la aplicación de productos de acción radicular.

Ejemplo:

Para aplicar un herbicida sistémico de acción foliar con 200 litros por hectárea, con un pulverizador hidráulico de barras de 12 m de anchura de trabajo (24 boquillas separada a 50 cm) el calibre de las boquillas necesaria, para una velocidad de trabajo de 8 km/h, aplicando la fórmula matemática indicada en el apartado correspondiente a las boquillas, será:

q= (200 x 8 x 0,5)/600= 1,33 l/min

Al tratarse de un herbicida sistémico de acción foliar se recomiendan gotas gruesas (baja presión de trabajo). En un catálogo de boquillas se puede encontrar una tabla como la que se adjunta. Utilizando dicha tabla, las boquillas que ofrecerían esta caudal serían la A-110-2, a una presión ligeramente por encima de 4 bar, que proporcionaría una pulverización con gotas finas, y la A-110-3, trabajando entre 1.5 y 2.0 bar, con gotas de tamaño medio.

Esta segunda opción es la más aconsejable; incluso trabajando a 1.5 bar, el volumen aplicado por hectárea se reduciría a:

V= 600 x 1,23/ / x 0,5= 184,5 l/ha

 Que también sería suficiente con un equipo en buen estado.

 

CALIBRACIÓN PARA LA APLICACIÓN EN BANDAS

En los cultivos en línea son frecuentes las aplicaciones en bandas, tanto sobre la línea de plantas como en la interlínea.

En el primer caso, la anchura de la banda que atiende cada boquilla suele ser de unos 40 cm, mientras que en las aplicaciones a la  interfila, esta anchura puede llegar hasta los 70 cm.

En estas aplicaciones conviene utilizar boquillas de chorro plano de fabricación especial para la aplicación en bandas, que garantiza una distribución uniforme en toda la anchura de pasada, frente a las convencionales que contando con el solapamiento entre boquillas contiguas da un diagrama de distribución triangular.

 

Caudales en boquillas de chorro plano con 110º de abertura

Referencia

A-110-1

A-110-2

A-110-3

A-110-4

A-110-5

A-110-6

Tamaño de gotas

Finas

Medianas

Gruesas

Presiones (bar)

Caudales (L/min)

1.5

0.37

0.75

1.23

1.83

2.37

3.36

2.0

0.43

0.90

1.43

2.20

2.82

3.88

2.5

0.45

1.02

1.59

2.45

3.13

4.32

3.0

0.54

1.15

1.75

2.70

3.44

4.76

3.5

0.58

1.22

1.88

2.90

3.68

5.14

4.0

0.63

1.30

2.01

3.10

3.93

5.53

 

El volumen de caldo necesario para cubrir la banda, lógicamente será inferior al que se necesita para cubrir toda la superficie. Así, si se recomienda aplicar 300 L/ha, al hacerlo en bandas de 0.40 m, distanciadas entre sí 1.20 m, el volumen aplicado será de:

300 x 0,4/1,2=100 l/ha

El cálculo del calibre nominal de la boquilla, a partir de teórico fijado para la totalidad de la superficie, puede hacerse utilizando la siguiente expresión:

Volumen teórico (L/ha) x velocidad real de trabajo (km/h) x anchura de la banda (m)/600

 O sea, sobre 300 L/ha, para una velocidad real de 5 km/h y bandas de 0.40 m:

 q= 300 x 5 x 0,4/600

 

APLICACIONES CON PISTOLAS Y LANZAS

Es muy frecuente, especialmente en agricultura intensiva, la utilización de pistolas y lanzas, dotadas de boquillas de elevado caudal, para aplicaciones controladas manualmente.

La calidad de la aplicación está fuertemente influenciada por la habilidad de la persona que maneja la lanza y solo su cualificación garantiza que el tratamiento sea más o menos aceptable.

En general se tiende a trabajar con presiones más elevadas de las necesarias y con un caudal excesivo. Esto tiene consecuencias negativas, ya que, por una parte, el exceso de presión hace que el chorro de gotas tienda a "cerrar" el cultivo, con lo que se reduce la penetración en el interior de las plantas, a la vez que se aplica un exceso de producto en la superficie; por otra, el exceso de caldo produce el lavado de las hojas, defecto bastante frecuentemente observado.

El manejo de lanzas y de pistolas debe de hacerse intentando simular lo que ofrece un tratamiento con equipo mecánico: cobertura homogénea sobre el cultivo, o sobre las zonas específicas que deben de recibir el producto.

Antes de comenzar el tratamiento conviene ajustar la presión para que el tamaño de las gotas sea el apropiado y controlar el caudal que suministra la boquilla en estas condiciones, para que el volumen de caldo aplicado no resulte excesivo, defecto bastante frecuente en este tipo de aplicaciones. Dejar la planta goteando después de la aplicación no indica que esta haya sido buena, en contra de lo que algunos usuarios piensan.

El estado de la boquilla es importante, ya que de ello depende la calidad de la pulverización.

 

CALIBRACIÓN PULVERIZADORES DE MOCHILA

La calibración de los equipos de mochila también resulta necesaria para garantizar que la aplicación se realiza de manera correcta.

Cuando se van a realizar aplicaciones
sobre el suelo, el procedimiento de calibración es el siguiente. Una vez lleno el depósito con agua limpiase procede a trabajar sobre una superficie de terreno de 25 m2, medida previamente en función de la anchura de distribución de la
boquilla sobre el cultivo.

Así, considerando 0.70 m de anchura de pasada, los 25 m2 se conseguirían al recorrer una longitud de 25/0.7, iguala 35.7 m. Una vez realizada la aplicación sobre la banda, al ritmo normal de trabajo, se llena de nuevo el depósito midiendo de manera precisa la cantidad de agua necesaria para ello.
La relación entre la cantidad necesaria para el relleno y el volumen aplicado en litros/ha, será la siguiente:
Sobre la base de utilizar equipos de mochila con 15 litros de capacidad de depósito, la superficie que deberá cubrirse con el contenido de un depósito aparece calculada, en función del volumen aplicado, en la última fila de la tabla anterior,  que puede tomarse como referencia para controlar que se mantiene las condiciones de aplicación previamente establecidas.

 

Litros/25 m2

0.25

0.38

0.50

0.63

0.75

0.88

1.00

Volumen (L/ha)

100

150

200

250

300

350

400

m2 /15 litros

1500

1000

750

600

500

428

375

 

Para modificar el volumen de aplicación se puede actuar variando la presión de trabajo (válvula reguladora de presión) o las características de la boquilla (caudal nominal y anchura cubierta en la pasada). A veces resulta conveniente colocar alrededor de la boquilla una campana protectora para evitar que la deriva de las gotas pulverizadas pueda afectar a un cultivo sensible.

Para realizar la aplicación, habrá que calcular, además, la cantidad de producto que hay que incorporar a cada depósito en función de su volumen.

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